Es la hora del impacto social

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El modelo económico actual, tal y como lo conocemos, ya no funciona. Necesitamos que se transforme e integre la dimensión social y medioambiental. Ha llegado el momento de que el impacto social se haga con el papel protagonista en las empresas. 

En una sociedad cada vez más compleja y con más retos, es imprescindible que las compañías tomen conciencia y se involucren en el desarrollo de una economía más sostenible. El impacto social es una nueva forma de entender la economía que sitúa a las dimensiones sociales y medioambientales al mismo nivel que el ámbito financiero. 

La economía tradicional está orientada hacia el retorno financiero y, por ello, estas empresas rinden cuentas casi exclusivamente a sus inversores y accionistas. En cambio, la economía de impacto social exige ampliar la mirada y colocar a todos los grupos de interés en el centro. De esta forma, las empresas ya no están solo obligadas a publicar información sobre su valor financiero, sino también deberán dar a conocer tanto el impacto social como medioambiental que generan. 

¿Por qué se mide el impacto social? 

El objetivo principal es gestionar. Medir no es más que un medio para poder tomar decisiones que mejoren el desempeño de una empresa. Si una empresa recopila los datos de sus grupos de interés, podrá conocer qué efecto está teniendo su desempeño social y ambiental. Además, estará capacitada para modificar sus prácticas y ajustarlas a las necesidades de la sociedad. 

Gestionar a partir de la información obtenida de los grupos de interés conlleva una serie de beneficios para la compañía:  

  • Contrato social: Las empresas que, al medir su impacto, tienen en cuenta las opiniones y valoraciones de sus grupos de interés están un paso más cerca del contrato social.  
  • Mejora continua: Analizar esa información permite planificar de forma más estratégica y operar con mayor información, consiguiendo un proceso de mejora continua.  
  • Credibilidad y responsabilidad: De esa forma, las decisiones que se toman en la empresa están basadas en datos objetivos y cuantificables. Esta forma de gestión repercutirá positivamente en la credibilidad de la organización.  
  • Eficiencia: Una organización que sigue unos objetivos, que los mide, los monitorea y los verifica, tendrá la información necesaria para saber si su gestión está siendo eficaz y cómo debería asignar los recursos de forma más eficiente.  
  • Receptor de fondos: Cuando una empresa puede probar los cambios que está generando, es más fácil que reciba fondos externos. El capital social irá allá donde el impacto esté demostrado. 

 

La gran noticia es que, con la rapidez con la que ha crecido y evolucionado este ecosistema, la percepción que se tiene del futuro es bastante prometedora. Aunque las empresas no pueden relajarse, todavía hay mucho por hacer. Son muchas las compañías que aún no han entrado a formar parte de las industrias de impacto social.  

¿Cómo y cuándo se conseguirá?

Solo podremos llegar a ello cuando las normas sobre impacto social (prácticas, políticas, principios y estándares) sean ampliamente aceptadas, consistentes y estables. Tal y como ocurre ya con las normas que rigen el sistema financiero. Es decir, cuando las instituciones y los individuos den la misma prioridad al impacto social y al financiero al tomar decisiones sobre cómo asignar los recursos.  

En Sygris, te ofrecemos las herramientas necesarias para medir el impacto social de tu compañía a través de la cuantificación de tus programas e iniciativas. ¿Hablamos?

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