¿Qué es la taxonomía de la UE?

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El reglamento UE 2020/852 supone un paso más hacia el objetivo de neutralidad de carbono del continente europeo para 2050. Te contamos cómo afecta el Reglamento de Taxonomía a inversores y empresas a través de 3 cuestiones básicas.   

La taxonomía de la Unión Europea es el marco que recoge la clasificación de actividades económicas sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Sirve para entender si una actividad económica es ambientalmente sostenible, unificando los criterios a nivel europeo.  

En otras palabras, la taxonomía proporciona a las empresas, a los inversores y a los responsables políticos las definiciones adecuadas para que sus actividades económicas pueden considerarse sostenibles desde el punto de vista medioambiental. De esta forma los inversores identifican aquellas oportunidades de inversión que cumplen con las políticas medioambientales. 

¿Qué persigue la Unión Europea con ello?  

Europa pretende convertirse en el líder mundial de la lucha contra el cambio climático, reduciendo sus emisiones de carbono en un 50% para 2030 y consiguiendo la neutralidad de carbono en 2050. El Reglamento UE 2020/852, denominado Reglamento de Taxonomía, supone un paso hacia adelante para lograr este objetivo. Este Reglamento recoge la obligación de las compañías de divulgar las medidas que toman en cuestiones relacionadas con el ámbito ESG.  

Así, la Unión Europea persigue crear una mayor seguridad para los inversores y protegerles del conocido greenwashing. Todo ello unido al deseo de ayudar a las empresas en su transición hacia una economía baja en carbono y de mitigar la fragmentación del mercado. Por último, se pretende desplazar las inversiones hacia donde más se necesitan: las actividades sostenibles.

¿Cuándo se considera una actividad económica como sostenible? 

Para que una actividad económica pueda ser incluida en la taxonomía debe contribuir, al menos, a uno de los siguientes seis objetivos ambientales: 

  1. Mitigación del cambio climático  
  2. Adaptación al cambio climático  
  3. El uso sostenible y la protección de los recursos hídricos y marinos  
  4. La transición a una economía circular  
  5. Prevención y control de la contaminación  
  6. La protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas 

Además de contribuir a uno de estos objetivos, dicha actividad económica no debe causar daños significativos a los otros cinco y necesita cumplir con unas garantías sociales mínimas. 

¿Qué beneficios proporciona la taxonomía?

La Unión Europea pretende, con la taxonomía, lograr un marco de referencia que beneficie tanto a las empresas, como a inversores y consumidores.  

Por un lado, las empresas pueden demostrar de manera clara y precisa cómo consiguen la sostenibilidad de su negocio. Contar con un marco de referencia para definir qué es ambientalmente sostenible, proporciona a las compañías nuevas oportunidades de financiación y les permite acceder a la financiación para I+D, al mercado de bonos verdes y a una mayor diversificación de su base inversora. 

En el caso de los inversores, la taxonomía resulta beneficiosa porque facilita la identificación de activos sostenibles y, en consecuencia, les ayuda a integrar los factores de sostenibilidad dentro de sus decisiones de inversión.   

Por último, los consumidores se benefician de una mayor transparencia, mejores posibilidades de comparabilidad y un acceso más fácil a los productos financieros verdes.  

En definitiva, la taxonomía de la Unión Europea se posiciona como una herramienta de gran utilidad. Sygris te ayuda a entender y aplicar esto a tu negocio, ¿hablamos?  

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